Ejercicios Kegel: qué son y sus beneficios

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Foto original de freepic.diller

Si no has oído hablar de los ejercicios Kegel, seguro que al menos te suena escuchar el uso de las bolas chinas para fortalecer el suelo pélvico. Los ejercicios de Kegel son una serie de acciones desarrolladas por el doctor Arnold Kegel en los años cuarenta para los pacientes con incontinencia urinaria. Sí, fue un hombre el artífice de que las mujeres fortalezcamos hoy en día nuestra vagina.

Imaginad, si hoy día aún parece un tema tabú, cómo debía ser para las mujeres de la época. Con el paso del tiempo, han evolucionado y se ha comprobado su beneficio no solo para la incontinencia, también para el posparto y mejorar las relaciones sexuales. Vamos, que el señor Kegel no sabía el berenjenal que acababa de inventar.

Qué son los ejercicios Kegel

Los ejercicios se basan en contraer el músculo pubocoxígeo (el que va desde el hueso púbico hasta el coxis, sobre el que reposa todo nuestro órgano femenino).

Para ejercitar este músculo, primero hay que detectarlo. No a todas las personas les resulta fácil «contraerlo a voluntad» y se tiende a forzar el abdomen. ¿Sabes ese acto reflejo que haces cuando te estás orinando y tienes que aguantarte mucho las ganas? Digamos que es la forma de detectarlo (no aguantarte aposta, pero sí practicar en el baño).

La forma de hacer ejercicios Kegel es con unos pesos o las conocidas bolas chinas. Según la necesidad (recordad siempre consultar con vuestro médico o especialista), se usan diferentes pesos y tamaños. Al introducir estos dispositivos en la vagina, esta intentará retenerlos y nos obligará a hacer fuerza con nuestro suelo pélvico para mantenerlos dentro.

Lo ideal es practicar esto unos 15 minutos diarios. Los resultados se pueden empezar a notar a las 6-8 semanas. Según se vaya avanzando, se acaba aprendiendo a notar cuando tenemos esos músculos en tensión o relajados. Y creed que esto os dará una mejor calidad de vida. Es como si no controlaseis si apretáis el puño o dejáis abierta la mano y de repente pudierais hacerlo. Sentiríais una relajación brutal en todo el brazo. Pues igual pero en nuestra zona más íntima y el centro de nuestro cuerpo.

Por qué puedo necesitar ejercitar el suelo pélvico

Hay diferentes situaciones que pueden necesitar los ejercicios Kegel para reforzar la zona pélvica.

Embarazo y posparto: si ya hemos hecho ejercicios pélvicos antes del embarazo, tendremos una zona fuerte para soportar «la carga». Y desde luego hacerlos en el posparto ayudarán enormemente a la recuperación después de darse de sí toda esa zona.

Incontinencias: las infecciones urinarias o la edad provocan pérdidas de orina. Si los músculos del suelo pélvico son fuertes, seremos más capaces de evitarlas, tendremos mayor control.

Sobrepeso y afecciones musculares: estos problemas pueden inferir en la salud del suelo pélvico. Ante cualquier riesgo para la salud, siempre hay que acudir al especialista oportuno. Los ejercicios de la zona íntima siempre van a ayudar a sentirse mejor porque tonifican el músculo, pero en ningún caso sustituyen a un ejercicio físico o terapia curativa de lesiones.

Beneficios para la salud sexual femenina

Ser capaz de contraer y relajar el músculo pélvico es beneficioso a la hora de tener relaciones. Resulta más fácil la acción de la penetración (ya sea un pene o un consolador) porque se adaptan mejor a ese «cambio». La vagina coge más flexibilidad y sensibilidad en ese contacto. ¿Y en qué repercute esto? Pues en que aumentará el placer, llegarás a los orgasmos más fácilmente y quedarás muy, pero que muy satisfecha.

Estas mejoras se notarán sobre todo a largo plazo. Ten en cuenta que la tonificación del suelo pélvico es como ir al gimnasio, hasta pasado un tiempo no aprecias realmente los beneficios más estructurales.

Pero una vez hayas cogido el ritmo, ¡te aseguramos que darás gracias al señor Kegel por este invento!